Definitivamente, no parece que haya un “medicamento” que pueda mejorar la triste y precaria situación que está viviendo desde hace un largo periodo, el movimiento deportivo dominicano.
La suspensión de varias federaciones, ha sido el principal motivador para que los tribunales de justicia estén teniendo todavía hoy, un papel de protagonismo en la litis.
En una lástima, que situaciones tan enojosas y desagradables se produzcan en los principales estamentos del deporte, en momentos en que todos deberían estar centrados en la preparación, tanto de sus instalaciones como de sus atletas, para su participación en los Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026.
Esta situación en el seno del deporte, parecería que es apenas una pequeña muestra de los desafíos que debe enfrentar esta sociedad para corregir males históricos, dado que esa hostilidad y beligerancia, no se puede permitir que se generalice, por los siglos de los siglos.
Lo más lamentable, es que todas esas confrontaciones, tienen su génesis en intereses netamente económicos, porque cada cual quiere sacar la mejor partida.


