La política venezolana ha estado marcada demasiadas veces por la fragmentación. Por eso, cuando emerge un liderazgo que entiende que la unidad no es un eslogan sino un método, conviene reconocerlo con serenidad y con justicia. María Corina Machado ha demostrado, a lo largo de estos años decisivos, que su conducta política ha estado orientada —con coherencia y firmeza— hacia un objetivo superior: la unidad como instrumento de cambio democrático.
La unidad por encima del agravio
Cuando fue objeto de una inhabilitación arbitraria, el propósito evidente del régimen era sacarla del juego y fracturar a la alternativa democrática. No lo logró. Ella optó por sobreponerse al agravio personal y respaldar otra candidatura. Esa decisión no fue menor. En contextos autoritarios, el ego suele ser el aliado silencioso del poder. María Corina eligió lo contrario: poner la causa por encima de la aspiración individual.
Las primarias del 22 de octubre de 2023
Pero la unidad no comenzó allí.
El 22 de octubre de 2023 marcó un hito histórico. Al promover las elecciones primarias abiertas, María Corina trasladó el poder de decisión al ciudadano. No fueron acuerdos de cúpulas; fue una convocatoria amplia, organizada con escasos recursos y enorme convicción. Millones participaron. Aquella jornada no solo definió una candidatura: reconstruyó la confianza en la fuerza del voto como expresión soberana.
Los comandos y los “Comanditos”
Luego vinieron los comandos y los “Comanditos”. María Corina dispuso que aquella estructura no fuera patrimonio exclusivo de un partido. Fue una red ciudadana donde confluyeron activistas de distintas organizaciones políticas y miembros de la sociedad civil.
Estudiantes, profesionales, amas de casa, dirigentes sociales. Cada quien aportó desde su espacio. Esa capacidad de articular voluntades diversas es, en esencia, una pedagogía de unidad.
La victoria del 28 de julio de 2024
La victoria del 28 de julio de 2024 —cuando Edmundo González Urrutia resultó electo en aquella gesta ciudadana extraordinaria— no puede entenderse sin ese tejido previo. Fue la consecuencia natural de un liderazgo que supo organizar, escuchar y delegar.
La hoja de ruta de 2026
Hoy, cuando María Corina reitera el llamado a la lucha unitaria, no estamos ante un giro discursivo. Estamos ante la continuidad de una conducta.
En su mensaje del 1 de marzo de 2026, afirmó: “Tenemos una agenda, una hoja de ruta que cumplir”. Y enumeró tres tareas claras: fortalecer la unión que comenzó con las primarias y los comandos; consolidar un Gran Acuerdo Nacional que garantice gobernabilidad en la transición; y prepararse para una nueva victoria electoral.
Ese planteamiento revela algo esencial: la unidad no es solo para conquistar el poder, sino para ejercerlo con estabilidad y legitimidad.
La transición democrática
También destacó que la transición democrática es “indetenible”. Esa convicción no se sostiene únicamente en la presión internacional ni en los encuentros con líderes globales. Se sostiene en el capital político construido internamente, en la capacidad de integrar factores diversos bajo un propósito común.
Un itinerario estratégico
María Corina ha comprendido que derrotar a un régimen autoritario exige, primero, cohesión moral; luego, articulación política; después, victoria electoral; y finalmente, consolidación institucional. Ese itinerario no es improvisado. Es estratégico.
Unidad frente a la dispersión
En América Latina, donde tantas veces los proyectos democráticos se han debilitado por divisiones internas, el ejemplo de una dirigente que antepone la unidad a la personalización merece ser subrayado.
No se trata de unanimidad. Se trata de convergencia. No se trata de uniformidad. Se trata de propósito compartido.
Un llamado a todo un país
Cuando ella anuncia que regresará a Venezuela para continuar la tarea, no convoca a una facción. Convoca a un país. Por eso no debe sorprender su llamado del 1 de marzo. Es coherente con lo que ha hecho desde el primer día: abrir espacios, sumar voluntades, delegar protagonismo y confiar en el ciudadano.
En tiempos de dispersión, la unidad es liderazgo. Y en la Venezuela que lucha por reconstruirse, esa ha sido —y sigue siendo— la conducta de María Corina: siempre unitaria.
Antonio Ledezma
Premio Sajarov, Parlamento Europeo, Premio Defensa DDHH, Congreso de los EEUU., Premio Human Rights and Democracy, Ginebra., Premio Cortes de Cádiz. Premio Foro España Cívica.

Antonio José Ledezma Díaz (San Juan de los Morros, 1 de mayo de 1955) es un político y abogado venezolano, destacado opositor al régimen de Nicolas Maduro. Actualmente exiliado político en España. Fue el alcalde mayor del Distrito Metropolitano de Caracas hasta 2015, cuando fue sustituido por Helen Fernández.También se ha desempeñado como alcalde del municipio Libertador de Caracas en dos ocasiones y gobernador del antiguo Distrito Federal. Fue dos veces Diputado del extinto Congreso Nacional de Venezuela (actual Asamblea Nacional) desde 1984 y fue elegido Senador de la República en 1994, siendo la persona más joven en ser elegida para ese cargo.


