Por Ramón Mercedes
NUEVA YORK.- El vocero del Movimiento Resistencia y Solidaridad (RESO) en esta ciudad, Luis Mayobanex Rodríguez, expresó que la crisis económica en la República Dominicana no la debe pagar el pueblo, sino los millonarios.
Ante la crisis económica que se registra a nivel internacional, generada por Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Luis Abinader, en un discurso a la nación, anunció algunas medidas con las cuales pretende paliar los efectos de la misma en dominicana.
El presidente muestra más intención y aspiración que claridad y alcance en los pasos concretos con los cuales enfrentará el “choque externo” que podría desestabilizar la estabilidad socioeconómica del país, que su gobierno promueve.
Es poco lo que se puede esperar en perspectiva de un uso más positivo y productivo del gasto público, sostiene el dirigente político y comunitario.
En lo dicho por Abinader, queda implícita su voluntad de preservar su inmensa y holgazana burocracia dependiente del Estado, así como el multimillonario gasto en publicidad, que alcanza los RD$8,000 millones al año; ambas fuentes de gasto público están asociadas a las aspiraciones electorales continuistas de su grupo al interior del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
En esta circunstancia, se justifica aún más el reclamo de producir un cambio real en la política fiscal que ha predominado en nuestro país, la cual, buscando proteger y aumentar las riquezas de las élites, se centra en el consumo y no en el ingreso.
Circunstancias como la actual colocan de nuevo en el debate político nacional la discusión sobre la viabilidad o no de la Ley 33-18, que regula el financiamiento de los partidos políticos.
Producto de esta ley, el Estado dominicano entregó a estas cuestionadas instituciones 5,041.6 millones de pesos para “financiar” su proselitismo durante las elecciones municipales, congresuales y presidenciales de 2024.
A esto se suma un “Congreso Nacional excesivamente caro, que gasta miles de millones de pesos en el barrilito, gastos de representación, dietas, gratificaciones, bonificaciones y sobresueldos a los legisladores”.
Aunque los dominicanos emigrados cuentan poco para el actual gobierno, procede reclamar la apertura de una mesa de diálogo y consulta entre el gobierno y la diáspora, donde se busquen posibles iniciativas que, de alguna manera, puedan beneficiar a nuestros connacionales en ultramar.
Crisis, hay que repetir, que ha sido generada por EE. UU. e Israel, socios políticos de Abinader, no, como él insinuó en su discurso, por quienes pretende cerrar el estrecho de Ormuz.
En fin, no debemos permitir que este gobierno continúe reclamando al pueblo apretarse el cinturón, mientras la clase social que representa incrementa sus niveles de riqueza en medio de la crisis.
Es imperativo, por tanto, que se redefina la estructura fiscal, de manera que los más poderosos contribuyan de forma proporcional a su riqueza, evitando que las cargas recaigan sobre la población más vulnerable.


