
Yo estuve ahí cuando nació Conani. Y me duele. Me duele como duelen las traiciones.
Conani no es un invento dominicano. Se lo digo yo que lo viví. Conani vino de Venezuela. Lo copiamos completico del modelo que tenía Carlos Andrés Pérez.
Allá, en Caracas, Doña Blanquita Rodríguez de Pérez, la esposa de CAP, dirigía un organismo que sí protegía niños. Con autoridad. Con vergüenza. Con amor de madre de Estado.
Nosotros trajimos ese plano aquí. ¿Para qué? Para que fuera el rector de la niñez. Para sacar niños de los semáforos. Para que ninguna niña de 12 años pariera en un hospital sin que el Estado se estremeciera.
¿Y qué hicimos 30 años después?
Lo desnaturalizamos. Lo prostituimos. Lo volvimos un negocio.
- HOY CONANI ES UN CASCARÓN
Tiene edificio, tiene yipetas, tiene nómina de lujo. Lo que no tiene es niños protegidos. Los niños están en los destacamentos. Están en las calles. Están en los moteles. ¿Y Conani? Haciendo talleres de “perspectiva de género” con consultores a 200 mil pesos.
- HOY CONANI ES UNA BOTELLA POLÍTICA
Nombraron a gente que no distingue un biberón de una botella de ron. Directores que nunca han cargado un niño desnutrido. Que creen que la niñez se resuelve con PowerPoint.
- HOY CONANI ES CÓMPLICE
Cada niño que duerme en una celda porque no hay “hogar de paso” es culpa de Conani. Cada niña violada que revictimiza el sistema es culpa de Conani. Porque dejaron de ser rectores para ser rentistas.
Doña Blanquita Rodríguez de Pérez debe estar revolcándose en su tumba.
Doña Renée Klang de Guzmán llora también, junto a las preclaras primeras responsables de Conani, ya fallecidas, que sí sudaron la camiseta por los niños. Carlos Andrés Pérez también. Ellos nos dieron un modelo de Estado. Nosotros lo convertimos en un modelo de robo.
Yo, Plinio De Oleo, que caminé el Sur profundo, que vi niños con lombrices más grandes que sus brazos, acuso:
Conani traicionó su origen. Traicionó a los niños. Traicionó al país.
Presidente Abinader: Usted tiene hijas. Yo tengo hijos. ¿Vamos a dejar que Conani siga siendo un cementerio de expedientes mientras los niños se mueren en vida?
O se rescata Conani en 30 días, o se cierra por vergüenza.
Porque como decía Peña Gómez: “Primero la gente”. Y no hay gente más gente que un niño sin amparo.
Yo no me callo más. La historia dirá que Plinio De Oleo habló cuando Conani se moría.


