DE LA CARTA DEL LISTÍN A LA LLAMADA DE BALAGUER: MI ERROR DE 1982
En 1982 el PRD en el poder, tenía un candidato excelente y con una imagen pulcra, democrática y popular. Se sabía que Salvador Jorge Blanco ganaría ampliamente frente al zorro enfermo, ciego y disminuido. Caudillo derrotado y disminuido por Antonio Guzmán en 1978 y que no se reponía. Repulsa nacional e internacional. Pero conservaba cierto espacio.
Yo era un asistente político muy fuerte e influyente del prestigioso abogado y senador del Distrito Nacional, Jorge Blanco, al igual que cercano al líder José Francisco Peña Gómez.
Mis créditos y méritos venían acumulados por mi historia de lucha, pero era determinante «el papel que jugamos en la crisis post electoral 16 de mayo 1978», intento escamotear triunfo PRD/Guzmán y la presión internacional desde Venezuela-Washington. Evento que nosotros éramos parte de la bujía, con las facilidades de Acción Democrática y su Presidente Carlos Andrés Pérez. Yo era el Vocero internacional, que hablaba a la prensa de Caracas y el mundo, desde la sede central del famoso edificio Azul y Blanco de los Adecos.
Pues miren este dilema: por mi popularidad y respeto de mi pueblo, me lanzo a aspirar a Diputado -puesto público de prestigio hasta entonces- por el grupo o tendencia de Jorge Blanco. Por la población electoral, había un senador y 2 diputados. La posición de diputado era clave para ganar senadurías en esos pueblos pobres y pequeños del Sur. El PRD aprobó un equilibrio para retener el poder: si el grupo Guzmán-Majluta ganaba la candidatura a Senador, al grupo de Jorge Blanco le tocaba la diputación, o a la inversa, para mantener unidad y equilibrio de fuerzas. En la mayoría de las provincias, en especial Región Sur, los líderes cabezas de la boleta eran gobernadores civiles y respondían a la corriente Guzmanista. Quiquín Paulino, líder histórico PRD, era virtualmente el Senador. Quiquín Paulino cometió un suicidio político.
Tenía control de los delegados y no respetaron la voluntad de las bases. Yo salí electo en las internas previas a otros aspirantes a Diputado y en medio evento de proclamación, se negaron su grupo y él a reconocerme como compañero de boleta. Yo era muy activo Jorgeblanquista, con recursos privados, muy solidario con el pueblo y era el filete político.
Yo subí a Santo Domingo, hice adhesión y fe de lealtad al candidato presidencial que iba a ganar SJB «el hombre de las manos limpias».
Fui al periódico de mucho prestigio, el Listin Diario, donde mi protector Don Rafael Herrera y su asistente, Luis González Fabra. Acompañado de mi equipo político provincial: Nildo César de los Santos, Tito de los Santos, Luis Castillo Ogando, Enrique Lara Suero, Antonio Valdez, Luis Andújar, Belkys Andújar, Elio Lebrón, Mimillo Vicente, Gregorio «Banica» Rosario, Santiago Angomas «Chago», Federico de la Rosa, Armando Barías, José Benito Contreras, Gaspar Encarnación, Ciriaco Encarnación, Roberto Núñez, Cristóbal de Oleo, Salvador de Oleo, entre otros.

Allí frente edificio Editora Listin Diario del Sector La Esperilla, todos a una: «Una carta del candidato Jorge Blanco reafirmando apoyo a Plinio de Oleo, y reconocimiento a su aporte en todo el Sur del país y ese brillante componente humano, ya han fallecido varios». Leí esa carta-compromiso de que sería parte de su gobierno de Concentración Nacional.
De repente en medio de mi declaración al periodista del área política Rodríguez, llega el hombre de Aeromundo, Guillermo Gómez, con un teléfono negro, con un hilo largo, pide silencio y dice que el Presidente Balaguer deseaba saludarme y hablar conmigo.
Todos quedaron paralizados y en silencio. Yo me niego a tomar la llamada. Don Rafael Herrera interviene, al igual que el amigo aún vivo, González Fabra, que por cortesía recibiera esa imprudente llamada.
Dije en alta voz: «Ese asesino, criminal no es Presidente, carajo, es Antonio Guzmán, nuestro Presidente».
Acepté hablar. Ese hombre astuto, humilde, sabio y paciente, me dijo, hasta mi apodo de niño: «Reglo, Plinio, mi hijo, tú eres de una familia digna y capaz, sé de tu padre Tavito, serio y de tus parientes, servidores de nuestras Fuerzas Armadas, me inclino reverentemente a ti, te pido excusas, si algún fanático o falso seguidor mío te atropelló o cercenó tus derechos, pido mis excusas» -Balaguer.
Y sigo en silencio. Es posible que Jorge Blanco de quien eres un leal colaborador me derrote, te pido un favor en nombre de la patria y los equilibrios necesarios. Sin ningún compromiso político, te invito a aceptar en las mismas condiciones que Roberto Santana y Miguel Ángel Velásquez Maynardí aceptaron ir en nuestra boleta: senador de Peravia y Diputado de la capital, esos dos amigos tuyos.
Me informó que su candidato a Senador por Elías Piña, Florentino Carvajal Suero, me respetaba y admiraba mis luchas y que yo le garantizaba su triunfo. Yo me negué.
Me dijo que cubrirían los cuantiosos recursos que yo invertí en la zona: doné 18 motocicletas, doté cédulas votantes, etc.
Le di las gracias al Dr. Balaguer, me dijo que estaba dispuesto a visitarme a mi casa o yo fuera a leer una historia de mis ancestros.
Nos fuimos firmes y erguidos, como guardias pretorianos a la Club Scout Naco donde vivía el próximo presidente y me exclamó: «Mi hijo Plinio, te felicito por tu coherencia y lealtad, pero te equivocaste, Balaguer quería esa senaduría y tú la garantizabas y tu Diputado, el 17 de mayo, ya independiente y eres mío».
Perdió Santana en Baní, ganó Velazquito Diputación «independiente pro Jorge Blanco». En Elías Piña a pesar de poner a Niño de Oleo candidato Guzmán-Majluta en boleta Quiquín Paulino senador-Niño de Oleo 1er diputado PRD -mi nombre es Plinio y mi rostro hasta lo usaron- él ganó una diputación, buen hombre, con limitaciones. Y yo muy joven ocupé: Asistente Vicepresidente Don Manolo Fernández Mármol, unas semanas, luego primer Director Proyectos Programas Especiales de la Presidencia y asistente Presidente. Apresé con fiereza a unos que cometieron «indelicadezas» desde una gobernación fronteriza y se llevaron 300,000 pesos (casi dólares época) primer diciembre navideño -ensuciaron manos limpias SJB- 1982.
Por presión política me envían 1983 Cónsul en Haití, yo en contra. Tiempo después, 1985 me designan Ministro Consejero en Caracas Vzla. Por enfermedades del entonces embajador Ramón Ledesma Pérez, me encargué varias veces o alternaba con Gustavo Wisse Delgado, otro Ministro Consejero.
Como yo era el cuadro político que manejé apoyos logísticos al PRD y su candidato Jacobo Majluta, que por actitud de aventuras y suicidios políticos, revivieron a Balaguer.
Hice todo lo posible: asesoría electoral, ayudas y asistencia desde Venezuela en favor de la causa perredeista.
Luego manejé informaciones sensitivas del Presidente Jaime Lusinchi Adeco, una influyente Blanca Ibáñez. Mal manejo desde RD, errores cometió Jorge Blanco y su pariente aún vivo y travieso, Guillermo Gómez.
Le renuncié al Presidente Balaguer, 2 veces me la rechazó vía su Canciller Donald Reid Cabral y su mano derecha Don Fabio Herrera Cabral, amigo entrañable. Finalmente, quisieron enviarme a El Salvador, rechacé. Minú Torres, Secretaria Administrativa de Balaguer, con una cartita de un seco párrafo: «Aceptamos su renuncia».
Mi Retorno de Vzla a RD.
Yo en 1993 en NY, viviendo..
Yo en 1993 en NY, viviendo.. llego el amigo Yayo Matías, me llevó una constancia de que seguía vigente mi decreto de Ministro Consejero y lo estaban derogando y tenía unas exoneraciones como diplomático.
Moraleja:
Me equivoqué de nuevo. Pensé que Balaguer iba a repetir su gobierno de corrupción, sangre e intolerancia de 1966-78, y hoy, con serenidad y macrovision sin prejuicios, admito que Balaguer limpió su negro pasado y yo me equivoqué, por no «cualquierizarme» y ser trepador, como muchos variopintos.
Estoy en paz con mi conciencia y con Mi Látigo!!


