NUEVA YORK.-El Plan Larimar Exterior suena a poema: salud para la diáspora, cobertura al llegar a RD, un guiño del Estado a los que se fueron. Pero detrás del nombre bonito hay una pregunta que SeNaSa no contesta: ¿Cuánto nos cuesta y quién cobra por administrarlo?
Para vender el Plan Larimar en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania, SeNaSa abrió oficinas y contrató personal. ¿Cuántos empleados tiene el programa? ¿Cuántos son promotores, técnicos, gerentes, “enlaces comunitarios”? No hay dato público.
La Ley 200-04 de Libre Acceso a la Información obliga a toda institución estatal a publicar su nómina: nombre, cargo y sueldo. Busque hoy en el portal de SeNaSa la nómina desagregada del Plan Larimar Exterior. No está. Solo aparece la nómina general de la ARS, sin distinguir qué parte corresponde al régimen subsidiado local y qué parte al programa para la diáspora.
Sin esa separación, es imposible auditar si el plan es eficiente o si se convirtió en una agencia de empleos políticos. ¿Hay 10 empleados o 200? ¿Ganan 35,000 o 250,000 pesos? ¿Hay botellas? El silencio es la respuesta más cara.
COSTOS OPERATIVOS SIN RENDICION
Un seguro no es solo pagar clínicas. Es mercadeo, viajes, viáticos, alquiler de oficinas en EE.UU., eventos de afiliación, publicidad en radio latina. Todo eso sale del presupuesto de SeNaSa. ¿Cuánto se ha gastado desde 2023 a la fecha? ¿Qué empresa lleva las relaciones públicas en el exterior? ¿Hubo licitación? Nada de eso figura en los informes de ejecución presupuestaria publicados.
La lógica es simple: si el Estado te va a dar un seguro gratis cuando vengas de vacaciones, lo mínimo es que te diga cuánto le pagó al empleado que te afilió en el Bronx.
DOBLE MORAL DE LA «EFICIENCIA»
SeNaSa exige a los prestadores locales cada factura, cada código, cada protocolo para autorizar 500 pesos. Pero cuando se trata de su propia nómina para el Plan Larimar, la regla no aplica. A los hospitales se les audita hasta el algodón. A la estructura del plan en el exterior, no.
Esa asimetría crea un incentivo perverso: el programa puede crecer, contratar y gastar sin el escrutinio que sí sufre el médico de un hospital público en San Juan.
RIESGO DE NOMINA POLITICA TRANSNACIONAL
La diáspora vota. Y los partidos lo saben. Un programa sin transparencia de nómina es el escenario perfecto para nombrar “coordinadores” cuyo mérito es ser dirigentes en el exterior. Cada sueldo es un activista pagado con fondos de la seguridad social. Y como el gasto está diluido en el presupuesto general de SeNaSa, nadie lo ve.
SeNaSa debe publicar la nómina completa del Plan Larimar Exterior: cantidad de empleados, cargos, sueldos brutos, ubicación, tipo de contrato, ejecución presupuestaria del plan desde su inicio (gasto en personal, alquileres, publicidad, viáticos y eventos),
Debe también publicar cuántos afiliados hay, cuánto se proyecta gastar en servicios y si los costos administrativos superan el 10% del total, que es el límite técnico recomendado, el costo por afiliado, siniestralidad, tiempo promedio de uso del seguro.
La diáspora merece respeto, no propaganda. Y el contribuyente dominicano merece saber en qué se va su dinero. El larimar es transparente por naturaleza. El Plan Larimar, no. Hasta que SeNaSa publique su nómina y sus números, el programa seguirá siendo una piedra bonita con una grieta oscura: la de la opacidad.
Si la salud es un derecho, la transparencia es la garantía. Sin ella, Larimar es solo marketing.

