
Juntas de vecinos y líderes comunitarios de San Juan denunciaron el abandono progresivo y los pésimos servicios en los hospitales públicos de la provincia, afirmando que “el pueblo no tiene servicios básicos de salud”.
La queja, enviada al Gobierno central, describe médicos, enfermeras y personal auxiliar “avergonzados” por la falta de condiciones. No hay ambulancias operativas, las farmacias están vacías y el suministro de PROMESE/CAL lo califican como “un desastre”. “No se sabe a dónde van los millones destinados para ese sector”, reclaman.
1. San Cristóbal: la puerta del Sur donde se evidencia la crisis
El recorrido del abandono empieza en el Hospital Regional Docente Juan Pablo Pina. Es la referencia de la Región Valdesia para San Cristóbal, Peravia y San José de Ocoa. Ampliado en los años 80, hoy vive saturado: emergencias llenas, equipos de imágenes dañados por meses y pacientes referidos a Santo Domingo por falta de especialistas. Es la antesala de lo que ocurre desde Baní hasta Pedernales.
2. 1978-1982: La eficiencia Guzmán-Soldevila que levantó al Sur profundo
En 1978 el presidente Antonio Guzmán asumió con una salud pública del Sur en precariedad. Con el Dr. José Rodríguez Soldevila como Secretario de Salud Pública, ejecutó la última política seria de atención primaria que recuerda la región:
– Clínicas rurales multiplicadas: En cuatro años se construyeron decenas de centros en parajes de Baní, Azua, San Juan, Elías Piña, Barahona, Bahoruco y Pedernales. La meta: que ningún campesino caminara más de dos horas para una consulta. Fueron parte de las “acciones compensatorias” del gobierno ante la crisis económica.
– Segundo nivel fortalecido: Se dotó de especialistas a hospitales provinciales. El Jaime Mota de Barahona, inaugurado en 1947, recibió en 1977 sus primeros ginecólogos. El Hospital Dr. Alejandro Cabral de San Juan, inaugurado en 1955, se consolidó como centro regional.
– Legado de Soldevila: Su paso por Salud Pública se caracterizó por “modernización y fortalecimiento de los servicios sanitarios” y defensa de mejores condiciones para médicos y acceso equitativo. Fue también presidente del Colegio Médico Dominicano.
Con poco presupuesto, Guzmán-Soldevila levantaron una red. De San Cristóbal a Pedernales había un puesto sanitario con enfermera y medicamentos básicos.

3. 45 años después: del primer nivel al primer desastre
Hoy esa red es un mapa de ruinas:
Baní – Hospital Nuestra Señora de Regla: Saturado. Atiende Peravia y San José de Ocoa. Quejas por equipos dañados y referimientos constantes.
Azua – Hospital Regional Taiwán 19 de Marzo: Inaugurado en 2005 con 200 camas y donación de 15 millones de dólares de Taiwán. Cubre 9 provincias del Sur. En 2026 fue intervenido directamente por el SNS por fallas operativas.
San Juan – Hospital Dr. Alejandro Cabral: Referencia para San Juan y Elías Piña. Nació en 1923 como Clínica Santa Teresita. Allí se usó por primera vez suero fisiológico en el Sur. Hoy no tiene ambulancias suficientes, farmacia vacía y todo caso complejo va a Santo Domingo.
Elías Piña – Hospital Rosa Duarte, Comendador: Más del 80% de la población en SENASA subsidiado, pero sin especialistas ni equipos. Las clínicas rurales de Hondo Valle y Bánica, de la era Guzmán, operan sin personal fijo.
Barahona – Hospital Jaime Mota: Referencia de la Región Enriquillo. Designado en 1949 en honor a Don Jaime Mota. En 2010 fue seleccionado por MSP y USAID como “hospital de excelencia materno-infantil”. Hoy, madres paren en pasillos y neonatos se refieren a la capital.
Bahoruco – Hospital San Bartolomé, Neiba: Sin ambulancia 24/7. Clínicas rurales de Galván y Villa Jaragua desmanteladas.
Pedernales – Hospital Dr. Elio Fiallo: El más aislado. Sin especialistas fijos. Los puestos de Oviedo y Juancho, levantados en 1978-1982, hoy son locales cerrados.
4. Infraestructura mala: pequeñas clínicas abandonadas
El colapso mayor está en el primer nivel. Las UNAP que Guzmán-Soldevila abrieron hoy son cascarones:
– San Juan: Clínicas de Sabaneta, El Rosario y Pedro Corto abren 2 o 3 días. Sin reactivos, sin nebulizador. “PROMESE/CAL no manda hace 3 meses”.
– Elías Piña: Hondo Valle y Juan Santiago cierran al mediodía por falta de personal. Una emergencia en la tarde obliga a bajar a Comendador.
– Bahoruco-Barahona: En Paraíso, Villa Jaragua y Los Ríos no hay luz estable. Los biológicos se dañan. Embarazadas viajan 2 horas a Barahona para control.
– Pedernales: Oviedo y Juancho tienen locales vacíos. El personal va una vez al mes. “Para una picadura de alacrán, la gente cruza a Haití”.
– Azua: En Guayabal y Las Yayas no hay tensiómetro funcional. La diabetes se controla “al ojo”.
¿Por qué colapsaron? Sin mantenimiento en 45 años, sin personal fijo, sin medicamentos de PROMESE/CAL y sin red de ambulancias. La Ley 42-01 dice que el primer nivel resuelve el 80% de los casos. Al estar cerrado, todo cae en las emergencias de los hospitales regionales. Por eso colapsan.
5. El lío del seguro: SENASA paga, pero el Sur no recibe
La Ley 87-01 creó el régimen subsidiado. SENASA paga la cápita de millones de pobres del Sur. En Elías Piña y Pedernales supera el 80% de afiliación.
El problema: el Estado paga, pero los hospitales no tienen capacidad resolutiva. El dinero se paga, pero el derecho no se ejerce.
La Ley General de Salud 42-01, Art. 3 establece que la salud es un derecho y el Estado debe garantizar acceso equitativo. El Art. 8 ordena regionalización con capacidad resolutiva. El Art. 63 obliga a PROMESE/CAL a suplir medicamentos esenciales.
La denuncia de San Juan lo resume: “No se sabe a dónde van los millones”. Los millones salen de Hacienda a SENASA y al SNS, pero no llegan en forma de suero, ambulancia o cirujano.
De Guzmán-Soldevila al 2026: Se pasó de construir clínicas a no poder abrirlas. De llevar suero fisiológico por primera vez al Sur en 1923, a no tener suero en 2026. De la eficiencia con escasez, al desastre con presupuesto.
Reclamo: Las juntas de vecinos exigen al Ministerio de Salud Pública y al SNS auditar la ejecución presupuestaria 2025-2026 de los SRS El Valle y Enriquillo, transparentar el inventario de ambulancias operativas y normalizar el abastecimiento de PROMESE/CAL. “En tiempo de Guzmán, aunque sea una pastilla te daban. Ahora te dan el número de un diputado pa’ que te consiga una cama en la capital. Eso no es salud”, sentenció un comunitario de Sabaneta.

