Por; Joaquín Caraballo
SANTO DOMINGO.– Las motocicletas dominan el parque vehicular de la República Dominicana —representan el 57 % de los más de 6.1 millones de vehículos registrados, según la DGII—, pero continúan circulando con total desorden y en abierto desacato a la ley.
En las calles es común ver motores sin luces, sin placa, en vía contraria, sobre aceras, violando semáforos, sin casco protector y, cada vez más, desplazándose a alta velocidad mientras sus conductores miran el celular. Todo esto ocurre a la vista de las autoridades, que con frecuencia optan por voltear la mirada.
La Ley 63-17 establece con claridad cómo deben operar estos vehículos: identificación única de placa; número visible también en cascos y chalecos; prohibición de transportar menores de ocho años; y límite de dos personas por motocicleta.
Aun así, en lugar de atacar el desorden general, las autoridades han centrado sus esfuerzos recientes en la imposición de cascos certificados, un requerimiento válido, pero que llega en medio de un caos que nadie parece dispuesto a organizar.
El 18 de noviembre de 2025, el director del Intrant, Milton Morrison, anunció que los motoconchistas que no utilicen cascos avalados serán fiscalizados por la Digesett, conforme a una resolución que también prohíbe la importación de cascos no certificados.
Estadísticas que evidencian el desorden
Al 31 de diciembre de 2024, el parque vehicular ascendía a 6,194,052 unidades, con 384,916 vehículos más que en 2023.
- De ellos, el 57 % son motocicletas; 18.7 % automóviles; 11.9 % jeeps; y 12.4 % vehículos de carga, autobuses y otras categorías. Las mayores concentraciones se encuentran en el Distrito Nacional (29.4 %), Santo Domingo (16.2 %) y Santiago (8.1 %).
El 72.6 % del parque pertenece a personas físicas —de las cuales el 76.5 % corresponde a hombres— y el 27.4 % a personas jurídicas.
Pero también pone en evidencia algo más: en un país donde la motocicleta mueve la economía, la ley sigue sin aplicarse y la autoridad sigue sin hacerse sentir.


