MADRID.-El dominicano Andrés Feliz se vistió de héroe en Belgrado. Con el partido empatado a 71 y menos de un minuto por jugar, el base capturó confianza tras un rebote ofensivo de Trey Lyles y clavó un triple vital que puso por delante al Real Madrid (71-74) a falta de 39.5 segundos.
Su energía defensiva, su intensidad para incomodar a Nick Calathes y su personalidad en el momento caliente resultaron determinantes para sostener a los de Sergio Scariolo cuando el encuentro se había convertido en una moneda al aire.
Ese acierto permitió a los blancos sobrevivir a un final espeso y amarrar una victoria tan sufrida como necesaria (73-77). Feliz terminó el partido con nueve puntos.
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Andrés Feliz (derecha) del Real Madrid y Aleksa Avramovic del Dubai Basketball en acción durante el partido de baloncesto de la Euroliga. (EFE/EPA/ALI HAIDER)
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Final cerrado
El desenlace apretado fue consecuencia de un preocupante apagón blanco en el tercer cuarto. Después de dominar por 15 puntos, el Madrid se bloqueó en ataque y encajó un parcial de 16-2 que reanimó a los serbios (61-62, min.30).
Sterling Brown, Bonga y Pokusevski castigaron desde el perímetro y devolvieron la fe al conjunto de Belgrado, que llevó el choque a un terreno de máxima tensión.
Hasta entonces, el equipo de Scariolo había mostrado una versión convincente. Con Theo Maledon de vuelta al timón y Gabriel Deck sumando desde el triple, los madridistas abrieron brecha antes del descanso (33-43).
El inicio, sin embargo, no fue sencillo. El Partizan, pese a las bajas de Cameron Payne —lesionado— y Dylan Osetkowski —suspendido—, arrancó con intensidad. Calathes marcó el ritmo y Bruno Fernando impuso su físico bajo los aros para colocar el 15-12 mediado el primer cuarto. El Madrid sufría en el rebote defensivo y necesitaba ajustar.
Su impacto se extendió al tercer periodo, cuando Scariolo lo mantuvo en pista para elevar la agresividad defensiva.
- El guion volvió a torcerse en el último cuarto, con ambos equipos encadenando errores y con Walter Tavares como referencia en la pintura. El empate a 69 a tres minutos del final reflejaba el intercambio de fallos y la tensión acumulada.


