SANTO DOMINGO.- El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, impulsa la Estrategia Nacional de Educación Digital, aprobada por el Consejo Nacional de Educación (CNE), como una política pública orientada a modernizar el sistema educativo preuniversitario y preparar a los estudiantes para los desafíos del mundo digital.
La estrategia establece la integración progresiva del pensamiento computacional, la inteligencia artificial y otras competencias digitales en el currículo escolar, con el objetivo de fortalecer la capacidad de los estudiantes para aprender, innovar y desenvolverse en una sociedad cada vez más mediada por la tecnología.
Esta iniciativa se desarrolla en coherencia con la Agenda Digital 2030, promovida por el presidente Luis Abinader mediante el Decreto 527-21, que plantea la transformación digital del país a través del fortalecimiento de las capacidades tecnológicas y científicas de la población.
En ese marco, el componente “Educación y Competencias Digitales” de la Agenda Digital 2030 impulsa el desarrollo de la educación STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas, en español) en niñas, niños y adolescentes, con especial énfasis en el acceso y comprensión de tecnologías emergentes.
La estrategia también promueve el fortalecimiento de entornos virtuales de aprendizaje en todos los niveles educativos, así como la creación, adopción y difusión de recursos educativos digitales abiertos entre los distintos actores del sistema educativo nacional.
El Ministerio de Educación subrayó que esta política parte de un enfoque claro: la tecnología en el aula debe estar al servicio del aprendizaje. Por ello, la estrategia promueve un uso pedagógico, ético y responsable de las herramientas digitales, en línea con los esfuerzos institucionales para regular aquellas prácticas que puedan afectar la concentración y el proceso formativo de los estudiantes.
Como elemento central, el Ministerio explicó que la estrategia adopta un enfoque sistémico estructurado en cuatro componentes fundamentales: la integración curricular de las competencias digitales; el desarrollo de capacidades docentes; la adecuación de entornos de aprendizaje e infraestructura tecnológica, y el fortalecimiento de la gobernanza, la seguridad y la autonomía digital del sistema educativo.
Para su implementación, el plan contempla tres fases estratégicas. La primera estará enfocada en la preparación de condiciones habilitantes en términos técnicos, normativos y formativos; la segunda, en la implementación progresiva del modelo con acompañamiento docente y monitoreo continuo, y la tercera, en la consolidación, ajuste y expansión de la estrategia a escala nacional.
La iniciativa incorpora además una visión innovadora sobre el papel de la inteligencia artificial en la educación, al reconocer que esta tecnología transforma no solo las herramientas disponibles para enseñar y aprender, sino también las formas de producir conocimiento y resolver problemas.
En ese sentido, la estrategia se articula con la hoja de ruta impulsada por el ministro De Camps para fortalecer las competencias científicas, tecnológicas y técnicas de los estudiantes, particularmente en áreas vinculadas con la innovación, la productividad y la empleabilidad.
El Ministerio destacó que esta política busca acompañar la evolución de la escuela dominicana hacia un entorno social y cultural cada vez más influido por las tecnologías digitales. Más que incorporar dispositivos, la estrategia prioriza el desarrollo de capacidades para comprender, utilizar y evaluar críticamente la tecnología en contextos reales.
La estrategia establece además una doble finalidad. En el corto y mediano plazo, fortalecer el currículo vigente mediante nuevas mediaciones pedagógicas que contribuyan a elevar los aprendizajes y promover un uso consciente de la inteligencia artificial.
En definitiva, con esta estrategia la tecnología deja de ser un fin en sí mismo y se pone al servicio del aprendizaje, del desarrollo de capacidades y del futuro de nuestros estudiantes.
En el horizonte de 2030, el objetivo es avanzar hacia un currículo de nueva pertinencia en el que el pensamiento computacional y las competencias en inteligencia artificial se conviertan en capacidades estructurales para aprender, innovar y participar activamente en la sociedad del conocimiento.


