Por; Ámbar Frías
Tristeza e indignación respiraba ayer el sector capitalino Cristo Rey, donde ciudadanos expresaron repudio ante el desfalco cometido en el Seguro Nacional de Salud (Senasa), un hecho que califican como una de las estafas más descaradas y denigrantes que ha vivido el país.
Durante un recorrido realizado en la avenida Ortega y Gasset, del sector, fue posible constatar el sentimiento colectivo de dolor e impotencia que embarga a la población, tanto así que los comunitarios, al notar la presencia del equipo de HOY, llegaban de manera espontánea para compartir sus opiniones y manifestar su rechazo.
Para muchos, el caso representa una herida abierta en un pueblo que siente que le han arrebatado uno de sus bienes más sagrados: el derecho a la salud, pero más grave aún, la de la clase pobre, la más pisoteada.
“Ellos ni naciendo cinco veces van a lograr pagar por lo que hicieron, porque cuando usted le roba la salud al pueblo, eso no tiene perdón. Deben ser tratados como presos comunes y corrientes, porque cuando andaban comprando joyas de millones de pesos, ahí sí no pensaron en quienes morían por su culpa”, aseveró Luis Rosario.
Lejos de perder la capacidad de asombro, el señor José Ramón Lebrón dijo que no logra comprender cómo la avaricia de personas que han sido “ricas desde la cuna”, les lleva al atrevimiento de jugar sin piedad alguna con la salud de todo un pueblo.
“Son unos criminales, porque, ¿usted cree que quienes cogieron ese dinero no eran ricos? Ese señor, el jefe de eso (Santiago Hazim), es rico y mira lo que hizo en contra de los pobres infelices”, opinó impotente desde su silla de ruedas.
Por otro lado, aunque muchos afirmaron que la corrupción ha estado de forma histórica presente en los gobiernos dominicanos, algunos de los ciudadanos consultados coincidieron en que el caso superó los límites de lo tolerable.
José Feliz aseguró que el pueblo dominicano en estos momentos no tiene un gobierno para confiar y advirtió que el presidente Luis Abinader no debe contar con el respaldo electoral de la población.
Además, llamó a no bajar la guardia, porque afirmó que todavía quedan muchas instituciones en las que podrían destaparse casos de desfalcos.
“Aquí lo que necesitamos es un Nayib Bukele (presdente de El Salvador), que agarre todas esas instituciones podridas y que los corruptos vayan de verdad a la cárcel, porque lo que ha pasado en este país ahora mismo, de jugar con la pobreza y la salud de pueblo dominicano, no tiene precedentes”, lamentó.
Descrédito del MP
En cuanto al desempeño del Ministerio Público, la mayoría mostró poca fe en la justicia y en que a los implicados les apliquen todo el peso de la ley.
Aunque reconocieron como avance positivo que no se haya concedido la prisión domiciliaria a Santiago Hazim y a la mayoría de los involucrados, sí cuestionaron que reciban un trato preferencial dentro del Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Las Parras, al encontrarse separados del resto de los privados de libertad.

“La justicia aquí no sirve, porque el pobre que se roba un salami lo meten preso y al que roba millones lo dejan suelto. La justicia debe ser igual para todos, porque cuando un pobre comete un error lo meten preso y lo privan de todas las comodidades, mientras que los ricos gozan de todo tipo de comodidades”, expresó Aneudy Abreu.
Otros como Daniel Ferrer y Wellington opinaron que la medida de coerción dictada por el tribunal, es “cuento, bulto y allante”, para al cabo de unos meses ser enviados a casa.


