SANTO DOMINGO.-Hoy habrá aguaceros fuertes en ocasiones, con tormentas eléctricas y ráfagas de viento en La Altagracia, La Romana, El Seibo, Hato Mayor, Monte Plata, Sánchez Ramírez, Duarte, Santiago, La Vega, Puerto Plata, Montecristi, Valverde, Espaillat, Monseñor Nouel, San José de Ocoa, Azua, San Juan, Santiago Rodríguez, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Bahoruco.
Inundaciones repentinas
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantiene los niveles de alerta para 26 provincias, por la posibles inundaciones repentinas, crecidas de ríos, arroyos y cañadas y deslizamientos de tierras.
En amarilla están La Vega, San Juan, San José de Ocoa, El Seibo, Monte Plata, La Romana, San Pedro de Macorís y Hato Mayor.
Mientras que en verde están María Trinidad Sánchez Samaná Monseñor Nouel Valverde Dajabón Azua, Duarte, San Cristóbal, Santiago, Montecristi, Espaillat, Puerto Plata, Santiago Rodríguez, La Altagracia, Hermanas Mirabal, Sánchez Ramírez, Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Residentes de comunidades vulnerables en Santo Domingo viven momentos de angustia ante el temor de nuevas lluvias, luego de que recientes precipitaciones provocaran el desbordamiento de ríos y cañadas, causando pérdidas materiales y daños a viviendas.
Zonas más afectadas
En el sector Los Ríos, cerca de la cañada Las 800, moradores expresaron sentirse atemorizados tras las lluvias registradas la pasada semana, las cuales provocaron el desbordamiento de dicha cañada. Como consecuencia, varios hogares resultaron afectados, con pérdidas de electrodomésticos y ajuares.
Situación similar se vive en el municipio de Manoguayabo, en Santo Domingo Oeste, donde habitantes reportaron daños considerables tras el desbordamiento del río Haina. Según denunciaron, la crecida del afluente no solo destruyó viviendas, sino que también provocó deslizamientos de tierra en zonas cercanas.
Algunos residentes, con más de 30 años viviendo en el lugar, aseguraron que nunca habían visto el río alcanzar niveles tan altos como en esta ocasión.
Ante este panorama, hacen un llamado urgente a las autoridades para que acudan en su auxilio y evalúen la reubicación de las familias en zonas más seguras.
Miedo y reclamos
«Vivimos en constante nerviosismo. No dormimos tranquilos; cada vez que llueve, tememos perderlo todo”, expresó una de las afectadas, quien además indicó que ha tenido que mover sus pertenencias repetidamente para evitar mayores pérdidas.
Otros comunitarios señalaron que, aunque en el pasado algunas familias fueron desalojadas, muchos han quedado en el olvido. Aseguran que cada crecida del río reduce el terreno disponible, aumentando el riesgo para quienes permanecen en la zona.
Asimismo, indicaron que la falta de recursos económicos les impide trasladarse a otro lugar, por lo que se ven obligados a abandonar temporalmente sus hogares cada vez que las condiciones climáticas empeoran.
Ante los avisos de lluvias emitidos por las autoridades, los residentes aseguran mantenerse vigilantes, especialmente durante la noche, cuando temen ser sorprendidos por nuevas crecidas sin posibilidad de evacuación.
Las comunidades afectadas reiteran su llamado a las autoridades competentes para que implementen soluciones definitivas que garanticen su seguridad y mejoren sus condiciones de vida.


