Hoy se conmemora el derrocamiento del profesor Juan Bosch, hecho ocurrido la madrugada del 25 de septiembre de 1963, apenas a siete meses de haberse juramentado (27 de febrero de 1963) como presidente de la República, siendo el primer mandatario electo de manera democrática, tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien dirigió el país por 31 años (1930-1961).
De acuerdo a registros históricos, antes de que se produjera el golpe de Estado, altos mandos militares se reunieron con Bosch, a quien pidieron un pronunciamiento público y enérgico en repudio del comunismo, así como medidas concretas contra figuras del gobierno tildadas de marxistas, lo que no sucedió.
La Constitución de abril de 1963 impulsada por Bosch concedía derechos desconocidos por los dominicanos hasta ese momento.
La nueva carta magna otorgaba libertades sindicales, prohibía el latifundio y limitaba la posesión de tierras, lo que enfadó a la oligarquía y a los empresarios.
Los sectores económicos poderosos y la cúpula de la Iglesia Católica acusaron al gobierno de ser débil frente al comunismo y la izquierda.
Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ganó las elecciones presidenciales el 20 de diciembre de 1962 con el 60 por ciento de los votos.
Luego de su derrocamiento, el escritor y dirigente político fue transportado en la fragata Mella de la Marina de Guerra dominicana hasta la isla de Guadalupe, posesión de Francia en el Caribe, acompañados del general Antonio Imbert Barrera, y de los coroneles Francisco Alberto Caamaño Deñó y Arturo Borda Alfau. De ahí, tomó un avión hacia su destino final en Puerto Rico.
El golpe de Estado cambió el rumbo democrático de la República Dominicana y sumió al país en una de sus peores crisis económica, política, social e institucional. Y es que provocó casi 2 años después, la guerra de abril de 1965 y la segunda intervención de Estados Unidos.


