ISRAEL.-La fotoperiodista estadounidense, Heidi Levine, se convirtió en noticia tras haber sido agredida por colonos israelíes, mientras cubría el ataque a los agricultores palestinos durante la cosecha anual de olivos en Cisjordania.
Heidi Levine, una experimentada fotoperiodista que trabaja para The Washington Post, cubría la cosecha de aceitunas cerca de las localidades de Turmus Ayya y Khirbet Abu Falah cuando fue atacada.
«De repente vi a más de 50 hombres enmascarados (…) Llevaban palos de madera (…) y creo que también barras de hierro. Entonces, de pronto, me atacaron», relató Levine a varios periodistas, entre ellos uno de la AFP, desde el hospital de Ramala, adonde fue trasladada.
«Llevaba un bolso con mi teléfono y terminaron arrancándome todo. Después intentaron ponerme de pie, solo para volver a tirarme al suelo y seguir pateándome», describió.
La periodista, que trabaja en Oriente Medio desde hace décadas y ha cubierto varias guerras, explicó que se identificó como periodista, pero también como «madre», para intentar calmar a los agresores.
«Por suerte, llevaba casco y chaleco antibalas», agregó.
The Washington Post destacó que estaba claramente identificada como periodista, con un chaleco antibalas con la inscripción «Prensa», tanto en la parte delantera como en la trasera.
El rotativo estadounidense se declaró «indignado por este ataque injustificado contra una periodista que hacía su trabajo» y pidió una «investigación seria» por parte de las autoridades.
La oenegé Reporteros Sin Fronteras denunció una «violencia sin complejos» que «muestra la impunidad con la que actúan los colonos judíos extremistas, muy a menudo con la protección de las fuerzas armadas israelíes».
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que «los responsables tendrán que rendir cuentas» pero que la investigación tendrá que «determinar los hechos, incluido quién empezó las hostilidades».
Según su versión, «unos cuarenta jóvenes israelíes» se habrían visto confrontados a «unos 200 árabes y militantes de extrema izquierda» y ambos bandos se lanzaron piedras.
En un comunicado, el ejército israelí afirmó que intervino tras recibir un aviso sobre un «enfrentamiento violento» y confirmó que una «periodista resultó herida».
La embajada de Estados Unidos en Israel afirmó estar al tanto de las informaciones de prensa sobre el ataque.
La agresión contra Heidi Levine se produce en un contexto de aumento de los ataques de colonos durante la temporada de cosecha de aceitunas en Cisjordania, ocupada desde 1967.
Ante todo esto, Heidi Levine brindó unas declaraciones al respecto en una entrevista con un noticiero israeli del Canal 12: “Me arrancaron las cámaras de los hombros. Me rompieron las correas. En un momento dado, me pusieron de pie porque no intentaban ayudarme; en realidad, intentaban robarme aún más”.
A principios de octubre, varios colonos también golpearon brutalmente a un fotógrafo de la AFP que realizaba un reportaje sobre la cosecha.
Varios periodistas palestinos y extranjeros también fueron agredidos en la zona. En julio, colonos atacaron a un equipo de la cadena estadounidense CNN cerca de Ramala.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo que Washington se encuentra muy preocupado por las imágenes de la agresión contra la fotoperiodista estadounidense Heidi Levine en Cisjordania y solicitó a Israel tomar medidas enérgicas para frenar la violencia en la zona.
Por su parte, el embajador estadounidense Mike Huckabee exigió que los agresores fueran detenidos, procesados y encarcelados. “Atacar a una fotógrafa es un acto de terror despreciable cometido por cobardes encapuchados”, escribió en la red social X.
Huckabee no identificó públicamente a los atacantes como colonos. Sin embargo, reclamó una investigación completa y sostuvo que quienes atacaron a la reportera debían pasar años en prisión. “Hemos pedido una investigación completa, arrestos y procesamientos con todo el peso de la ley contra cualquiera que hubiera participado”, agregó.
Luego, el presidente de Israel, Isaac Herzog expresó su “profundo pesar” por la agresión y pidió disculpas a Levine.
“Condeno enérgicamente esta violencia indignante y estremecedora, tanto el terrible ataque que ustedes sufrieron como otros graves incidentes de violencia, tales como el ocurrido hoy en Taybeh”, dijo en un comunicado.
Por otro lado, el primer ministro Benjamin Netanyahu pidió prudencia frente a esas denuncias y sostuvo que las acusaciones graves requieren “pruebas contundentes”. En una declaración de su oficina, afirmó que toda violencia contra diplomáticos resulta inaceptable, aunque advirtió contra conclusiones anticipadas sobre la identidad de los agresores.
“Instamos a la cautela antes de sacar conclusiones de los informes de hoy sobre el ataque de israelíes enmascarados contra diplomáticos europeos en Judea y Samaria . Cualquier acto de violencia contra diplomáticos es inaceptable. Cuanto más grave sea la acusación, mayor será la necesidad de pruebas contundentes”, mencionó.
La investigación sobre la agresión a Levine continua, mientras la periodista recibió tratamiento por las lesiones sufridas.
(Con información de AFP, EFE y The Jerusalem Post)

