MADRID.-La semana pasada vio la luz en Netflix uno de los proyectos audiovisuales más ambiciosos de la compañía. Hacer ficciones siempre es arriesgado, pero tratar de plasmar en la pantalla la vida de artistas de talla mundial de la manera más fidedigna posible supone, a la vez, un compromiso con el espectador y también con el personaje en sí.
El último en tener ese privilegio ha sido el cantante Raphael. El de Linares ha visto cómo Javier Morgade y Carlos Santos se disfrazaban de él en distintas etapas de su carrera profesional en un trabajo titulado ‘Aquel’ y que ha sido creado por DLO Producciones de la mano de Caracol Televisión. Parte del éxito está garantizado desde el momento en el que su hijo, Jacobo Martos, se ha involucrado en el proyecto como productor asociado.
Hace dos años, poco antes del enorme susto que dio durante la grabación de una entrevista en ‘La Revuelta’, donde sufrió un accidente cerebrovascular, el de Linares concedió una entrevista a ‘El Español’ en la que abordó aspectos profesionales y personales de tantos años de fama y micrófonos.
También habló de España en un contexto todavía no tan polarizado como el actual, pero donde ya se empezaba a vislumbrar cierta fractura social. “¿Las dos Españas son Raphael y Joaquín Sabina?”, le preguntó el entrevistador. “Es posible, pero somos amigos, así que de ser las dos Españas… son muy reconciliables”.
“He elegido vivir en España, pero no por cuestiones de impuestos, sino porque he querido. Lo de pagar impuestos es simplemente mi obligación. Llevo toda mi vida llevando el nombre de España por el mundo, pero para ser un buen español no hace falta ir por la calle llevando una bandera. Ese no es mi estilo. Yo soy español y andaluz y es una cosa de nacimiento. No he tenido otra patria que no sea esta: soy andaluz, español y europeo”, agregó.
De hecho, se mostró bastante optimista en la entrevista con que esa tensión existente se terminara, algo que, con los años, de momento no ha sucedido. “Lo que tenemos que hacer los españoles es hablar y reunirnos. Hablar, hablar, hablar hasta que nos arreglemos, como los niños”, terminó.
Mantenerse activo en el mundo de la música a los 83 años y seguir llenando recintos enteros con conciertos de más de dos horas no es fruto de la casualidad. Raphael, uno de los grandes mitos vivos de la música en español, ha convertido la constancia en el auténtico secreto de su longevidad. Tras superar más de seis décadas de carrera, con cientos de viajes transoceánicos y un trasplante de hígado en el año 2003, el cantante de Linares (Jaén) tiene claro que el cuidado del cuerpo y la voz empieza en el mismo instante en que abre los ojos para comenzar el día.

