Una postergación que huele a cálculo político

La coincidencia trae suspicacia: suspender la sesión justo cuando el Código Penal estaba en agenda no parece un accidente administrativo.

El Código Penal dominicano arrastra décadas de debate inconcluso y concentra posiciones irreconciliables en torno a temas como el aborto, las causales de exención de responsabilidad penal y los derechos de las mujeres. Cada vez que el texto se acerca al hemiciclo, aparece una razón para no votarlo.

Lo más llamativo del comunicado oficial no es lo que dice, sino lo que omite. No hay explicación. No hay reprogramación. No hay un gesto mínimo hacia la ciudadanía que lleva años esperando que el Congreso actualice un Código Penal que data de 1884.

Las voces de la sociedad civil y ciudadanía que ha alertado sobre el Código Penal

La suspensión de este jueves no ocurre en el vacío. En las últimas semanas, una cadena de pronunciamientos de organizaciones jurídicas, gremios empresariales, colegios profesionales y movimientos de mujeres ha puesto en evidencia que el texto aprobado como Ley 74-25 tiene problemas técnicos y omisiones que, según sus críticos, lo hacen inviable tal como está.

FINJUS: la primera en encender la alarma

La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) fue una de las primeras voces institucionales en advertir sobre los riesgos de aplicar el nuevo Código sin correcciones. El 28 de junio de 2026, la organización pidió formalmente al Poder Ejecutivo someter con carácter de urgencia al Congreso Nacional un proyecto de ley para ampliar el período de vacatio legis de la Ley 74-25.