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Por qué la salida de EE.UU. de la OMS puede dificultar la respuesta al hantavirus

WASHINGTON.-El brote mortal de hantavirus a bordo de un crucero operado por una compañía holandesa, con pasajeros de 23 nacionalidades, es precisamente el tipo de crisis de salud pública para la que se creó la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, Estados Unidos abandonó oficialmente la OMS en enero, tras 78 años de pertenencia a la organización.

Como resultado, según los expertos en salud, es posible que Estados Unidos no tenga acceso inmediato a los datos de vigilancia sobre el virus ni a la información de rastreo de contactos de los casos relacionados con el barco, lo que podría ayudar a prevenir nuevas infecciones.

“El acceso que teníamos como miembros y como importantes donantes de la OMS se ha perdido”, afirmó Amira Albert Roess, profesora de Salud Global y Epidemiología en la Universidad George Mason.

Un avión con pasajeros supuestamente contagiados con el hantavirus llegan a Amsterdam, Holanda, el 6 de mayo de 2026.
Un avión con pasajeros supuestamente contagiados con el hantavirus llegan a Amsterdam, Holanda, el 6 de mayo de 2026.Getty Images 

Normalmente, señaló Roess, los expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) habrían formado parte de los equipos encargados de secuenciar el virus. Ahora, es posible que Estados Unidos tenga que conocer los resultados de segunda mano.

“La Casa Blanca sigue colaborando con los CDC y el Departamento de Estado para vigilar y responder al reciente brote del virus de los Andes”, declaró el portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, en un comunicado. “Aunque los posibles riesgos para la población estadounidense siguen siendo bajos, los CDC han convocado a los principales expertos en el virus de los Andes para que colaboren en este esfuerzo por garantizar la protección de los estadounidenses. Toda la Administración permanece alerta”.

Funcionarios de la OMS afirmaron en una rueda de prensa celebrada el jueves que estaban intercambiando información con Estados Unidos gracias a las normas de salud internacionales que exigen a los países notificar las amenazas para la salud pública de interés internacional.

“Mantenemos una interacción muy positiva y regular casi a diario”, afirmó Anaïs Legand, responsable técnica de la OMS para las fiebres hemorrágicas virales.

Pero Stephanie Psaki, que fue coordinadora de seguridad de salud mundial durante la Administración Biden, señaló que, cuando Estados Unidos era miembro de la OMS, solía recibir información anticipada sobre los brotes de enfermedades.

“Para cuando la información se hace pública, sin duda —y a veces incluso a través de las redes del [Reglamento de Salud Internacional]—, los expertos de la OMS y los CDC a menudo ya la conocían desde hacía días o semanas”, afirmó Psaki, ahora investigadora principal en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown.

El presidente, Donald Trump, anunció su intención de que Estados Unidos abandonara la OMS poco después de asumir el cargo el año pasado, al citar como razón principal lo que describió como “la mala gestión de la pandemia de COVID-19 por parte de la organización”. Hasta entonces, Estados Unidos había sido uno de los principales donantes de la organización.

Con su salida, Estados Unidos suspendió toda la financiación a la OMS, retiró a su personal de las oficinas de la OMS y puso fin a su participación en los comités y grupos de trabajo de la OMS.

A algunos expertos les preocupa ahora que la OMS no pueda aprovechar plenamente los recursos y la experiencia de los CDC para responder al brote.

“Incluso cuando hay muchos actores involucrados que tienen la capacidad y la voluntad de contener la amenaza y responder a ella, todo ocurre más rápidamente —y a menudo de forma más eficaz— cuando el Gobierno de EE. UU. está involucrado”, declaró Psaki.

Cerca de 150 personas permanecen en el crucero, confinadas en sus camarotes y bajo vigilancia para detectar síntomas del virus mortal. El barco se dirige a las Islas Canarias y las evacuaciones podrían comenzar el lunes.

Tres pasajeros han fallecido. Los dos primeros fueron un matrimonio holandés que había visitado lugares durante un viaje de observación de aves en Argentina donde estaba presente una especie de rata conocida por ser portadora de la cepa de los Andes.
Posteriormente, una mujer alemana falleció el 2 de mayo, pocos días después de desarrollar síntomas.

En total, se ha confirmado que cinco pasajeros actuales o antiguos han resultado infectados. Se sospecha de tres casos más. El periodo de incubación del virus puede durar hasta seis semanas, por lo que aún podrían surgir más casos.

Más de dos docenas de pasajeros de 12 países desembarcaron del crucero el 24 de abril en Santa Elena, un territorio británico. Entre ellos había seis estadounidenses, según la empresa operadora del crucero, Oceanwide Expeditions. Algunos de esos pasajeros se encuentran ahora en Arizona, California, Georgia y Virginia, según las autoridades de esos estados.

Hasta el pasado lunes, 17 pasajeros estadounidenses permanecían a bordo del crucero.

“Este es un ejemplo crítico de por qué Estados Unidos necesita alianzas mundiales en materia de salud pública. La retirada de la OMS pone a la población estadounidense en mayor riesgo y plantea una pregunta importante: ¿siguen los países compartiendo información con Estados Unidos con la rapidez suficiente para mantenernos a salvo?”, afirmó en un comunicado la Coalición Nacional de Salud Pública, un grupo de empleados actuales y antiguos de los CDC.

El hantavirus, que provoca fiebre, fatiga, náuseas y dificultad para respirar, se contrae normalmente a través del contacto con roedores o con su orina, heces o saliva. Las infecciones son poco frecuentes –el año pasado se registraron alrededor de 230 casos en el continente americano–, pero la tasa de mortalidad del virus en esa región alcanza el 50%, según la OMS.

La cepa implicada en el brote del crucero, conocida como cepa Andes, es transmitida principalmente por la rata pigmea del arroz, que se encuentra en Suramérica. Es la única variante del virus de la que se sabe que es transmisible entre humanos, aunque esa no es la vía principal de transmisión. Cuando se propaga entre personas, suele ser entre aquellas que han tenido un contacto cercano y prolongado. El virus no tiene cura conocida, por lo que los médicos tratan de controlar los síntomas.

Psaki señaló que es inusual que los CDC aún no hayan celebrado una rueda de prensa sobre el brote.

No inspira confianza que ya sea de dominio público que hay personas que han regresado a Estados Unidos antes de que los CDC hayan compartido alguna información. Ese no es el orden en que debería suceder”, afirmó.

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