Por Antonio Moscat Heureaux
NUEVA YORK.-Conservar la condición de empleado o funcionario del Consulado dominicano en Nueva York y otros lugares, ahora dependerá del nivel profesional de la persona, según estipula el decreto que ordenará el servicio en los consulados de República Dominicana en el exterior.
A raíz de la sustitución del ingeniero Eligio Jáquez como Cónsul en el estado de Nueva York, Estados Unidos, se designó al señor Jesús Vásquez Martínez, alias (Chú) y una de sus primeras medidas, incluso, antes de reunirse con el personal de la institución, algo que nunca hizo, solicitó el currículo de todos los empleados y funcionarios del Consulado General de la República Dominicana.
Según se dijo, ello fue para conocer la preparación del personal y de acuerdo a su nivel, el empleado y funcionario, serían ubicados y colocados en los puestos donde fueran más provechoso. Eso nunca se hizo. Todas esas hojas de vida fueron lanzadas en un rincón y nunca más se habló de eso.
En ese bojote de documentos hubo evidencias de varios graduados a nivel profesionales, técnicos, otros sin oficios ni profesiones, solo con la categoría de dirigente político y otros que entregaron documentos de cuando estudiaban en la universidad, incluyendo algunos falsos, sin sustentos y con “estudios” inconclusos. Luego supe que una persona que se hizo pasar como “abogada” y que laboró por mucho tiempo en un área para abogados, fue excluida de ese lugar y enviada a otro como recepcionista.
Lllegó la hora del verdadero cambio
Ahora que el presidente Luis Abinader Corona ha ordenado que los consulados reporten los recursos que recaudan al Fisco Nacional y sus titulares, vicecónsules y empleados cobrarán por sueldos, propicia es la ocasión para que Jesús (Chú) Vásquez remita todos esos currículos vitae al Viceministro de Relaciones Exteriores, Opinio Díaz, encargado de los consulados, para que pueda examinar uno por uno y en base a los mismos aplicar con mayor rigor la reducción del personal consular que se aproxima a partir del 1 de enero del año 2027.
Sabemos que hay muchas personas específicamente en el consulado dominicano de Nueva York muy preocupadas no solo por las mentiras en sus hojas de vida, sino, porque no tienen ningún tipo de preparación que pueda justificar continuar laborando para un organismo internacional como son los consulados nuestros en los Estados Unidos, donde por lo menos, se debiera tener un título profesional avalado por una universidad dominicana o extranjera.
Ya hemos visto en las redes a personas prestándose para promocionar a determinados individuos, carentes de capacidad disque como personas con “relaciones”, olvidando que los puestos diplomáticos y consulares no se ejercen por relaciones sino por niveles académicos, éticos y morales comprobados.
A llegado el justo momento para limpiar ese Consulado de personas ineptas, cuestionadas moralmente y vagos que solo cobran un salario sin hacer nada que no sea chismear y “limpiar sacos” al Cónsul y vicecónsules de puestos en Nueva York.
A partir de enero no será suficiente que sus superiores de NY lo encubran, los recomienden, será necesario que puedan mostrar sus capacidades académicas y sus destrezas en sus respectivos cargos. Existen empleados y funcionarios en la sede consular de Nueva York que no saben escribir en una computadora ni poseen un mínimo título de bachiller en su país de origen.
La verdad debe ser dicha
A pesar de citar algunos empleados y funcionarios con bajo nivel de preparación académica en ese organismo consular, la verdad es que dentro de ese Consulado existen muchos y buenos profesionales que por años brindan un excelente servicio a la comunidad dominicana, incluyendo, algunos de los que fueron despedidos sin cometer faltas por el Cónsul Jesús Vázquez.
Y lo penoso del caso, es que el propio Cónsul, sabe muy bien que muchos de esos profesionales reciben salarios de hambre, mientras otros con menos preparación disfrutan de mejores sueldos. Qué bueno que la Cancillería o el Ministerio de Relaciones Exteriores ahora se ocupe con JUSTICIA de evaluar esos casos y les asigne los emolumentos que ellos se merecen por su nivel de capacidad y entrenamiento para tan delicadas funciones consulares.


