NUEVA YORK -El asesino en serie de Gilgo Beach (Nueva York) y quien fue muchos años arquitecto será sentenciado este miércoles tras admitir ante el tribunal que asesinó a ocho mujeres.
Rex Heuermann se enfrenta a una probable condena de cadena perpetua cuando comparezca ante un juez en Riverhead, Nueva York. Se espera que los familiares de las víctimas se dirijan al tribunal.
De arquitecto a asesino en serie: se declara culpable de matar a 8 mujeres en Nueva York
¿Cómo se llevó la investigación?
La sentencia pone fin a una investigación extraordinaria que resolvió uno de los misterios más desconcertantes de Nueva York: un caso que comenzó como una serie de desapariciones de mujeres jóvenes —aparentemente inconexas y que en gran medida pasaron desapercibidas—, pero que acabó centrando la atención de documentales, libros y pódcasts sobre crímenes reales después de que la policía empezara a encontrar los restos óseos de las víctimas entre la vegetación arenosa de una carretera costera.
Heuermann, quien ha permanecido mayormente en silencio durante sus múltiples comparecencias judiciales desde su detención en 2023, también tendrá la oportunidad de hablar este miércoles, aunque no está claro si lo hará. Sus abogados no respondieron a los mensajes solicitando comentarios.
Asa Ellerup, su exesposa, y sus dos hijos adultos han comunicado a través de sus abogados que no asistirán a la audiencia de sentencia por respeto a las familias de las víctimas.
¿Quiénes eran las víctimas?
Heuermann, de 62 años y residente en Massapequa Park, se declaró culpable en abril de los cargos de asesinato de siete mujeres: Megan Waterman, Melissa Barthelemy, Amber Lynn Costello, Maureen Brainard-Barnes, Valerie Mack, Jessica Taylor y Sandra Costilla.

Aunque nunca fue acusado formalmente de la muerte de ella, también admitió ante el tribunal haber asesinado a una octava víctima, Karen Vergata. Heuermann declaró que estrangulaba a sus víctimas —muchas de ellas trabajadoras sexuales— y que descuartizaba algunos de sus cuerpos.
La mayoría de las mujeres desaparecieron entre 2000 y 2010, y la mayor parte de sus restos fueron hallados en una carretera solitaria no muy lejos de Gilgo Beach, en Long Island, a unos 80 kilómetros (50 millas) de Manhattan.
Sin embargo, dos de los asesinatos ocurrieron años antes. Los restos de Costilla fueron encontrados en 1993, a más de 96 kilómetros (60 millas) de distancia, en los Hamptons, mientras que los de Vergata aparecieron en 1996 en Fire Island, a más de 32 kilómetros (20 millas) al este de Gilgo Beach.
El caso salió a la luz en 2010, cuando los investigadores comenzaron a hallar restos a lo largo de Ocean Parkway mientras indagaban sobre la desaparición de otra trabajadora sexual, Shannan Gilbert, cuya muerte fue finalmente atribuida a un ahogamiento accidental.
Posible giro en el caso del asesino de Gilgo Beach
¿Cómo encontraron al asesino?
No obstante, la búsqueda del asesino de las otras mujeres quedó estancada durante años, hasta que una nueva investigación identificó a Heuermann como posible sospechoso en 2022.
Los detectives lo vincularon con una camioneta que un testigo dijo haber visto cuando desapareció una de las víctimas en 2010.
Finalmente, lograron cotejar el ADN obtenido de un borde de pizza que Heuermann había tirado en una papelera de Manhattan con el material genético extraído de fragmentos de cabello muy deteriorados hallados junto a los restos de las mujeres.
Los investigadores reunieron otras pruebas contra Heuermann, incluidos datos de telefonía móvil y de localización que demostraban que él había concertado encuentros con algunas de las víctimas poco antes de que desaparecieran.
Más tarde, en 2024, tras la detención de Heuermann, los fiscales recuperaron de los archivos de su computadora lo que describieron como un «plan maestro» para los asesinatos. Entre los documentos figuraban varias listas de verificación con recordatorios para limitar el ruido, limpiar los cuerpos y destruir pruebas.
Como parte de su declaración de culpabilidad, Heuermann ha aceptado colaborar con la unidad de análisis de conducta del FBI para ayudar a capturar a otros asesinos en serie. Ha estado recluido en la cárcel del condado en Riverhead desde su arresto en julio de 2023, pero cumplirá su condena en una prisión estatal que se determinará más adelante.
Heuermann ha pasado los últimos tres años solo en una celda de aislamiento, leyendo novelas policíacas, recibiendo visitas ocasionales de sus abogados o familiares e iniciando una breve correspondencia con el infame «Happy Face Killer» (Asesino de la Cara Feliz), según el sheriff del condado de Suffolk, Errol Toulon, quien supervisa la cárcel de Riverhead.


